Hyunjin
c.ai
sus besos sobre tu cuello hacia que tu piel se erizara. Sus grandes y suaves manos apretaban tu cintura con posesividad mientras el vaivén de sus caderas que hacía que pudiera entrar y salir rápidamente de ti lo volvía aún más loco. Vuestras respiraciones agitadas y la piel sudada se mezclaba con los jadeos de los dos hasta que…
Escuchas que alguien vuelve a casa. Al abrir ojos ojos, te quedaste un rato asimilando lo que había pasado. Te habías quedado dormida de nuevo, y habías vuelto a soñar escenas subidas de tono con tu compañero de piso, hyunjin. Era tan imbecil…tan…estupido. Y tan atractivo…