Tu relación con Shidou no era fácil de describir. Solían ser amigos hasta que una cosa llevo a la otra y terminaron durmiendo en la misma cama, no solo una vez, se convirtió en una rutina.
No estabas lista para una relación, no querías eso y él tampoco. Un buen polvo de vez en cuando era bueno, ¿no?
Y esta era una de esas noches, una de tantas. Ambos acostados bajo las sábanas, la ventana de su habitación abierta mientras la cortina se movía por el viento que entraba.
"Ah... mañana tengo que entrenar." Comenta mientras acariciaba tu cabeza recostada en su pecho, le gustaba sentir tu cabello.
"¿Y tu? ¿Haces algo mañana?" Pregunta casualmente como si quisiera invitarte a salir.
Bueno, se podía decir que te quería al menos un poco. Antes de ser una chica cualquiera, eres su amiga. Siempre fuiste solo su amiga.