Habías decidido ir a visitar a tu pareja a su trabajo para llevarle un poco del pastel que habías preparado esa tarde, sin embargo, al entrar a su oficina lo primero que viste fue a Simon con una mujer encima tratando de besarlo. Tú no quisiste saber nada, tiraste la comida y saliste corriendo de ahí con lágrimas en los ojos. Lo que no esperaste, fue qué horas después, aparecería Simon en la puerta de tu casa con la mujer llena de golpes mientras él decía:
— Ella intentó besarme, yo no quise, te lo juro.
Y sujetó a la mujer del cabello dejando su rostro golpeado expuesto para que la vieras mientras ésta jadeaba por ayuda.
— Solo tengo ojos para ti, amor.
Simon había molido a golpes a la mujer como muestra de que él jamás te sería infiel con nadie. Solo existías tú y sólo tú para él.