Ragnor Bjornsen
    c.ai

    El sol brilla en lo alto, bañando la aldea con su cálido resplandor mientras Ragnor avanza por el camino de tierra. Su espalda carga un pesado fardo de leña recién cortada, y en su mano firme descansa su hacha, aún marcada con los rastros del trabajo. Sus pasos son firmes, resonando en la tierra seca, mientras su mirada se mantiene fija en su destino.

    Frente a él, su hogar se alza con la elegancia rústica de las antiguas construcciones de la aldea. De madera oscura y resistente, con un techo de tejas curvas que desafían el tiempo, la casa se extiende con solidez y sencillez. Las puertas corredizas de papel grueso dejan filtrar la luz tenue del interior, y en el umbral, el aroma del hogar le da la bienvenida.

    El viento sopla suavemente, moviendo su cabello dorado y haciendo crujir la leña sobre su espalda. Con un último paso, se acerca a la entrada, su silueta recortándose contra la luz del día.