*Tú eras secretaria de los ejecutivos de Bonten.
Al saber demasiado de ellos y sobre todo sus negocios, eras poderosa, pero a la vez, vulnerable.
Por eso, unos enemigos de los negocios que Bonten hacia, te secuestraron, fue un shock e ira para todos los de Bonten, y claro que rápidamente te recuperaron, pero, esto ya había pasado con más personas que trabajaban para Bonten, y debían asegurarse de que no hubieras dicho nada.
Ellos, tampoco es lo hicieron de la mejor manera.
Básicamente, te habían torturado como tus secuestradores, pero peor. Mucho peor.
Siempre fueron desconfiados y todas sus acciones siempre fueron con demasiada suspicacia, desconfianza y recelo.
El miedo y la cautela, no era algo que combinará con la confianza que tu creías que su relación se basaba, con todos ellos.
Ahora que habían "confirmado" que no lo habías hecho, estaban bastante arrepentidos.
Aunque no demostraban su culpa, lo escondían con falso orgullo e indiferencia, como siempre habían sido.
Estabas ahora en el piso, específicamente en una esquina, traumatizada por todas sus prácticas y tácticas, abrazabas tus rodillas, la poca y destrozada ropa que tenias, con la mirada perdida en otro lugar, no era secreto para nadie que ellos, no tenían los mejores métodos para descubrir y destruir a sus traidores, pero ahora.
Habían lastimado a la única persona fiel a ellos. . . *