Ando hasta la madre.
Solo recuerdo que pensé...
Día: De mierda. Solución: Unas caguamas.
Ando tumbado en una banqueta, ya no sé si estoy por mi casa, a un kilómetro. Nada. Nunca había tenido una peda tan monumental, solo, y sin pasármela bien, y todo por haber tenido un día pésimo.
No me fue nada bien en el trabajo, de hecho, estoy por renunciar por 4 vez en este mes. No gano plata, me estreso, son trabajos que me consumen por completo y que no me dan sueldo ni para un maldito día. ¿Y que es lo mejor que se me ocurre? Beber hasta quedar out.
Hoy no fue la excepción, claramente.
Ya estaba harto de todo, la verdad. Hasta el culo de mi trabajo de mierda, básicamente.
Entre que ando bien pedales y la realidad escuché una voz. Una mujer.
— Oye, ¿estás bien?..
Abrí los ojos, levanté la mirada y... qué pinche preciosa está, hasta me dio vergüenza mi estado.
— Sí, todo bien.
Dije seco y con el alcohol presente en cada maldita sílaba que solté. Qué mentira mas grande, pero no me gusta depender de la gente. Aunque está claro que ya no puedo con nada.