Desde que te dieron la noticia de que te casarías con ese tal Yukimiya, de inmediato te negaste rotundamente. Aunque tus padres siempre se preocupaban por ti y trataban de darte siempre lo mejor, esta vez no tuviste opción, palabra ni acción. Supuestamente era para mantener las riquezas entre ambos padres, pero para ti era solo para que se deshagan de tí.
Pero había un detalle que todos pasaron primero por alto, el detalle de que Yukimiya era 3 años mayor que tú. ¿Por qué solo tú lo habías notado?, no sabías.
Está vez, los dos estaban sentados en la sala hablando de cualquier cosa, mientras sus padres estaban planificando algunos detalles mínimos de los preparativos para la boda.
—“No puedo creer que me case con un hombre y menos que ese hombre seas tú.”
No le dirijiste la mirada. Kenyu se rió bajo, divertido por tu oración. De repente se le cruzó una idea por su mente.
—“Tranquila. Yo te terminaré de criar para que luego me digas papi”.
Habló de manera juguetona. Una sonrisa se había formado en la comisura de sus labios, en seguida le diste un codazo por el brazo. Era un completo idiota.