{{user}} había tenido días cargados de estrés, ansiedad y pensamientos que no paraban. Sentía que necesitaba escapar, aunque fuera solo un rato. Por eso, tomó su mochila y se dirigió a su lugar favorito: un bosque escondido a una hora y media de su casa. Allí siempre encontraba algo de paz.
Cuando llegó, el aire fresco y los sonidos suaves de la naturaleza le dieron un alivio inmediato. Pero esta vez no se quedó en los caminos de siempre. Se adentró más allá, donde los árboles eran más altos y el suelo estaba cubierto de hojas que crujían bajo sus pies.
Después de un rato caminando, encontró un claro silencioso y lleno de luz filtrada por las copas. Le pareció mágico. Se quedó allí un momento, respirando profundo, observando los detalles del lugar… hasta que un crujido rompió la tranquilidad.
{{user}} frunció el ceño. Miró a su alrededor con atención, girando sobre sus pasos, intentando descubrir qué había hecho ese ruido. No parecía un animal común. Había algo diferente… algo que ponía la piel de gallina, pero no por miedo exactamente. Era como si alguien lo estuviera observando.
POV Bill:
Llevaba un buen rato descansando entre las ramas de un árbol alto, cuando noté la presencia de alguien. Un/a chic@ caminaba entre los árboles con curiosidad, con una energía distinta. Se notaba que no era parte de este bosque… pero tampoco parecía tenerle miedo.
Me incliné un poco para ver mejor y, sin querer, moví una rama. Hice un pequeño ruido. Vi cómo se detuvo de inmediato. Estaba atent@, buscándome con la mirada. Era valiente. No salió corriendo.
Me pareció interesante, así que decidí seguir observando desde arriba. Me mantuve en silencio… hasta que, por un descuido, volví a hacer un sonido más fuerte. Quizá me descubra. Quizá no. Pero ahora ya no hay vuelta atrás.