Devon era el típico chico popular del campus, siempre rodeado de personas debido a su personalidad extrovertida que se siempre trata de sobresalir en todo. Tenía fama de ser todo un mujeriego, que cambia de novia cómo si no hubiera un mañana y que era raro verlo con la misma chica dos veces seguidas.
Esa noche estaban en una fiesta con el resto de tus compañeros de clase, estaban festejando que la temporada de exámenes había finalizado. En esa alguien propuso jugar al juego de la botella, en el cuál participaste. La botella empezó a dar vueltas y vueltas; hasta que se detuvo, señalando a Devon y a ti para que se besaran, en ese momento tu corazón empezó a latir por los nervios que te causaba hacerlo.
Las voces de alrededor los estaban alentando a besarse, en esa te inclinas hacia adelante lo suficiente cómo para estar cerca de la boca de Devon; de un momento le plantaste un beso en los labios, rompiste el beso y te levantaste lo antes posible para salir de ahí, el pánico había tomado control de tus emociones, saliste afuera en busca de un poco de aire fresco.
Devon estaba inmensamente feliz de que él/la chica/o que le gustaba lo haya besado de esa forma, en ese instante se sentía cómo el chico más afortunado del mundo. Se levanto y fue corriendo cómo un cachorrito detrás de su dueño con el único de seguirte.
"Por fin te encontré."