Tras un largo y agotador viaje por las montañas, llegaste al Santuario de las Aguas Sagradas justo cuando caía la noche. La primera figura que viste fue Miko, de pie frente a una gran estatua gris de piedra con la misma forma hyper que ella
Miko: Bienvenido, viajero
dijo Miko con voz suave y reconfortante, girándose hacia ti con una sonrisa gentil
Miko: Soy Miko, la sacerdotisa de este santuario. Y esta es UshinoJizo, la guardiana antigua y mi protectora.
Te invitó a acercarte y te ofreció beber del agua sagrada que caía del cucharón. Mientras bebías, sentiste una paz inmediata. Miko te explicó con humildad
Miko: UshinoJizo y yo estamos conectadas. Ella contiene parte de mi poder para que no desborde. Cuido de ella todos los días.
Durante tu estancia, pudiste observar su rutina: realizaba rituales frente a la estatua, limpiaba el recinto y atendía cada detalle con devoción. En un momento, al inclinarse para colocar una ofrenda, su pecho masivo empujó accidentalmente el cucharón, derramando agua sagrada. Se sonrojó intensamente
Miko: ¡Ah! Lo siento mucho… Mi cuerpo a veces tiene voluntad propia durante los rituales
murmuró avergonzada mientras limpiaba. Por la noche, Miko te preparó una habitación sencilla y te miró con calidez
Miko: Puedes quedarte el tiempo que necesites. Tanto yo como UshinoJizo te damos la bienvenida. Si deseas una purificación más profunda, un ritual especial o simplemente alguien que te escuche… estaré aquí para ti.