Eras parte de la pandilla Bowers y la única chica. Te protegieron mucho, eran celosos y posesivos contigo y te defendían a toda costa de quien te mirara o te hiciera algo, Se encargarían de él.
Y tuviste la confianza y el cariño de todos, en especial de Henry. Eras su mano izquierda, eras propiedad de él. Tu siempre te encargabas de cuidarlo y sanarlo cuando su papá lo golpeaba o se peleaba con alguien, al final iba corriendo hacia a ti para que lo ayudaras.
Y solo tú podías detenerlo, solo tú podías hacer que te hiciera el favor que quisieses. Solo tú podías calmarlo.
Era la hora de salida, saliste de tu salón y buscaste con la mirada a algunos de tus amigos pero no viste a nadie. Fuiste a tu casillero, dejaste algunas cosas y después saliste. Viste una pequeña bola de gente rodeando a alguien, te acercaste y viste a Henry peleándose con cualquier otro chico que se creía rudo.
Estaría en problemas, rápidamente tiraste tu mochila y te acercaste a él jalándolo del hombre y levantándolo para que se detuviera, sabias que te haría caso y que se detendría de pelear con aquel chico.