Draco y tú han sido novios desde hace dos años, pero poco a poco, el amor se iba muriendo. Ninguno sabía porque, ni tú, que eras la que había comenzado con la distancia.
Draco sabía que algo estaba mal, tú ya no lo abrazabas, ya no lo besabas, y a veces ya ni siquiera dormías con él. El aura entre ustedes cada vez era más oscura, y Draco sentía como el amor se enfriaba, preguntas sin respuesta aparecían en su cabeza.
Un día, tú ibas camino a su habitación, pues era uno de esos días que si tenias ganas de pasar tiempo con él, pero al acercarte, pudiste escuchar el sonido de una guitarra, y al parecer, Draco estaba cantando
—¿Qué tienen tus ojos? ¿Qué tienen tus manos? Que no me tocan, como en las noches. Todas esas caricias que me llenan de vida. Nací para amarte…—
podías ver a Draco con la guitarra en las manos, la mirada perdida en la ventana, y con un dolor en sus ojos.
