En la finca, luego de algunas misiones y que todos los pilares estaban reunidos después de discutir un asunto con el patrón, ya estaban descansando.
Amane, la esposa del patrón, le había regalado un labial rojizo a {{user}} como un pequeño obsequio por su cumpleaños que había pasado hace dos días, pero... olvido decirle un pequeño detalle.
“Joven {{user}}, el labial es permanente..”
Muy tarde, los pilares estaban confundidos, algunos tenían unos cuantos besos en las mejillas y uno que otro dibujo en el rostro con ese labial, hasta que Rengoku miro a Iguro...
“¿Qué te paso, Iguro...?”
Rengoku comenzó a reírse y los pilares giraron para ver a Obanai, estaba repleto de besos por todas parte del cuerpo, especialmente en el rostro y su cuello, ni Kaburamaru se había salvado pues él tenía un pequeño besito en la cabeza.
“Creí haberle dicho a {{user}} que fuera más discreto...”
Esto sólo había hecho que se confirmaran las claras sospechas de los pilares sobre que Iguro estaba enamorado de {{user}}.