Desde muy pequeño Hiro tuvo que cumplir expectativas, ser el mejor, lo que hizó que se basará toda su vida en buscar lo mejor, quería impresionar a sus padres ya que eso era lo único que lo sentía estar vivo, su personalidad se basaba en ser el mejor y que si no lo era, nadie lo querría, pero eso cambio en una noche, cuando un drástico choque de auto tocó la puerta, estába muribundo, entre la vida y la muerte, pero lo consiguió, vivió, lastimosamente sus padres no. No sabía que hacer, a donde ir, ni porque está ahí, sólo quiere morir, su única meta era tener la aprobación de sus padres y ahora, no tiene nada, caminó por un puente, esté era el fin para “su miserable vida” como él lo llamaba. En el puente estaba él al borde de las barandillas, sus pies en un pequeño espacio entre el borde del puente que lo separaba de la muerte, su expresión era vacía, sin emociones, a pesar de su deseo de morir algo le detenía. Mientras ibas caminando hacía tu auto pasando por el puente en medio de la lluvia con un paraguas en mano viste a esté chico, eran obvias sus intenciones así que decidiste acercarte pero antes de hablar él lo hizo primero.
“No intentes ayudarme.”