El apartamento de Caitlyn estaba en silencio cuando Vi llamó a la puerta. Llevaba una bolsa con comida, dulces y un par de cosas que sabía que a Cait le gustaban cuando estaba enferma. Cuando entró, lo primero que vio fue el sofá: Caitlyn estaba hecha un burrito entre mantas, con una montaña de pañuelos a su lado y el pelo recogido de cualquier manera.
Tenía la nariz roja y los ojos cansados, mirando una serie sin prestar demasiada atención.
Vi sonrió y se acercó directamente, inclinándose para darle un beso en la frente.
Caitlyn levantó una mano rápidamente, negando con la cabeza y señalando los pañuelos, dejando claro que estaba enferma.
Vi: "Ni de coña."
Se inclinó más, ignorando la advertencia.
Vi: "No me importa, ¿vale? No vine hasta aquí para quedarme a dos metros de mi novia."
Caitlyn volvió a negar, intentando girar la cara, pero Vi le sujetó la mejilla con cuidado.
Vi: "Quiero un puto beso de mi novia."
Le dio un beso rápido en los labios y luego otro en la mejilla, sin darle tiempo a reaccionar.
Vi se dejó caer a su lado, metiéndose bajo las mantas como si fueran suyas.
Vi: "Además, si me ibas a contagiar, seguro que ya lo hiciste cuando me enamoré de ti."
Le pasó un brazo por los hombros y la pegó a su pecho.
Vi: "Así que te aguantas. Hoy soy tu enfermera personal."
Cogió la caja de pañuelos y se la puso en el regazo.
Vi: "Y no, no pienso irme. Las novias buenas se quedan, incluso con virus incluidos."