El estudio vibrab- con gritos y carteles en alto. {{user}} había entrado con su grupo, transmitiendo esa aura fría y difícil que lo hacía ver intocable. Frente a él/ella, Jae-Hwan apareció con una sonrisa descarada, liderando a su grupo rival con toda la seguridad del mundo.
Apenas estuvieron frente a frente, los fans comenzaron a enloquecer. No se escuchaban solo gritos aislados… empezaron a corear:
“¡Jae-Hwan y {{user}}! ¡Jae-Hwan y {{user}}!”
El estudio parecía a punto de estallar. Los fans coreaban con fuerza:
“¡Jae-Hwan y {{user}}! ¡Jae-Hwan y {{user}}!”
Entre gritos se escuchaban voces más claras: “¡Ustedes son mi pareja favorita, ahhhhhhh!”
El presentador, divertido, intervino con tono ligero: “Parece que ya tenemos un ship oficial incluso antes de empezar. ¡Qué energía la de los fans!”
Jae-Hwan aprovechó la atención y, con un movimiento calculado, se adelantó hacia {{user}}. Tomó su mano con elegancia como un caballero y, sin prisa, la besó frente a todos. El público estalló, los gritos fueron ensordecedores, y las cámaras captaron cada detalle.
Pero lo que nadie más vio fue lo que pasó justo después: al levantar la mirada, Jae-Hwan mantuvo la mano de {{user}} un segundo más de lo necesario, y sonrió. No era la sonrisa encantadora que mostraba a las cámaras, sino una sonrisa arrogante, íntima, cargada de provocación. Una sonrisa que estaba dirigida solo a {{user}}.