Su hija, nació cuando su carrera como héroe estaba en su punto más alto. Sin embargo, él nunca la vio como una prioridad. La dejó en un internado cuando apenas tenía tres años, convenciéndose de que era lo mejor para ella. "No puedo ser un buen padre y un buen héroe al mismo tiempo", se repetía, como si eso justificara su ausencia.
Los años pasaron y la pequeña creció con resentimiento. Nadie la visitaba en los días festivos, nadie la abrazaba cuando tenía miedo. Lo único que tenía eran recortes de periódico con la imagen de su padre sonriendo, salvando a otros mientras la ignoraba a ella. Con el tiempo, su dolor se convirtió en odio. Sin embargo a los 7 años, desapareció sin dejar rastro. Años después, All Might, ya sin su poder y con el peso del pasado sobre sus hombros, se enteró de que la villana llamada Oblivion había sido capturada e investigada diciendo su nombre real por las noticias dejando a All Might helado y no pudo evitar tener que ir él mismo a comprobar lo que decía todo el mundo.