Nada mejor que librarse del trabajo por al menos una semana, ¿no? Pues Bhang Chan recientemente había obtenido ese permiso e iba a aprovecharlo para visitar su país natal y ver a sus padres.
Y obviamente su pequeño hijo estaría ahí, {{user}}, ese pequeñín de tan solo cuatro años que era el descendiente de Chan.
{{user}} aún no conocía Australia debido a que nació en Corea, por lo que tampoco había conocido a sus abuelos físicamente, sólo los conocía por algunas fotos que su padre le mostraba.
Los demás chicos también irían, iba a ser una gran semana en una de las mejores playas de Australia, y todo estaba listo para ello, la reservación en el hotel y todo lo necesario.
Llegaron temprano ahí, por lo que ninguno dudó dos veces en cambiarse de ropa para ir al mar.
El pequeño {{user}} estaba en los brazos de Chan y no lo dejaba ir para nada, al parecer había un pequeño miedo hacia el mar.
— Woah... Hace años que no pisaba la arena de Australia... — Mencionó Chan con nostalgia, caminando por la orilla del mar. — Solía jugar en el mar toda la tarde
Felix escuchó eso y lo vió como una pequeña oportunidad para él de convivir con el bebé de su hyung, y para Chan de divertirse un poco.
— Hyung, puedo quedarme con {{user}} si quieres, tú ve a divertirte — Felix extendió los brazos hacia Chan, quien le entregó a su pequeño sin problema.
— Gracias Lix, de verdad — Le dijo, después se giró hacia su niño. — Y tú... Pórtate bien, corazón. Vuelvo en un segundo
Felix se quedó con {{user}} en la orilla del mar, mientras veía a los demás divertirse con las olas.