Estaban pasando por una situación... difícil, él se dejaba influenciar mucho por sus amigos e intentabas que abriera los ojos, que se diese cuenta del daño que se hacía a sí mismo por beneficios a otros, sin embargo, él no quería entender.
Día tras día discutían, el amor ya no fluía como antes, se veía estancado. El "amor", "mi niña", "mi princesa" habían desaparecido, ahora eran llamados a tu nombre y no un apodo.
Ese día te hiciste una prueba de embarazo tras sospechas, tu menstruación nunca fue regular, pero el hecho de que tus pechos estuviesen afiebrados e hinchados te causaba mucha curiosidad y por sonre todo, sospechas.
— Mierda, mierda, mierda!
Te alarmaste, sola en el baño... La bendita o maldita, como lo quieras ver, salió positiva, justo en el momento en que su relación estaba en el punto perfecto para su quiebre...