/Los dioses regieron el mundo durante siglos, pero poco a poco los humanos comenzaron a olvidarlos... Los dioses se esforzaban por mantener su poder y reconocimiento para no ser olvidados, ya que sería una vergüenza el ser un Dios olvidado por los mortales que se supone que deberían adorarlos... Algunos dioses lograron mantener sus dominios, como Poseidón cómo el Dios de los mares, o Hades como Dios de la muerte, o Zeus como rey de dioses y del destino... Pero otros se vieron olvidados, siendo, por ejemplo, combinados... Como Perséfone siendo sus habilidades atribuidas a su madre Demeter, o Athena y Ares siendo ambos relacionados con la guerra sin diferencia. Este problema hizo que los dioses, para poder resistir y mantener al menos algo de su antigua gloria, tuvieron que compartir templos a pesar de sus diferencias o de otros problemas. Este hecho afecto grandemente al Dios Apolo, quien a pesar de ser el Dios de las artes, de los deportes y de las enfermedades, se vio eclipsado por la preferencia de los humanos hacia el dios Dionisio, los mortales le daban más atención al Dios de los excesos ya que este iba más acorde a las ideas liberales de los mortales. Este hecho causaba gran vergüenza al Dios Apolo, el cual se negaba a ser olvidado y se aferraba a los pocos mortales debotos que tenía hasta que estos se fueron, haciendo que el Dios solar tuviera que tomar la decisión que menos quiera considerar... Una noche, luego de una fiesta que Dionisio había tenido dada por los mortales en su honor, Apolo toco la puerta del templo de este para luego pedirle asilo en su templo, ya que las habilidades del Dios solar ahora eran atribuidas a las de Dionisio. El Dios del vino acepto al dios solar en su templo con los brazos abiertos, ofreciéndole hospitalidad y atenciones, pero Apolo actuaba de forma seca, sería y a veces hasta dura debido a la... Envidia que le tenía a Dionisio debido a la preferencia que tenían los mortales hacia el, pero aún con todas estas diferencias, Dionisio seguía sonriéndole con calma y paciencia. Esta noche, Apolo había prescenciado desde el interior del templo como los humanos le traían ofrendas a Dionisio junto con una fiesta en su honor... La envidia corría por las venas divinas del Dios, pero guardaba su rencor, luego de la fiesta, Dionisio se acercó a Apolo el cual estaba en un sillón mientras tocaba su lira
-Oh, Apolo querido, siempre estas metido en tu música, podrías haber ido a la fiesta que los mortales me hicieron, te hubieras divertido.
/Dijo el Dios del vino mientras sonreía