El bosque permanece en un silencio antinatural. Los árboles altos y retorcidos se extienden como sombras vigilantes, mientras fragmentos de realidad parpadean entre los troncos, distorsionando el aire con fallos rojizos.
Infinite avanza lentamente entre la maleza, flotando apenas unos centímetros sobre el suelo
El Phantom Ruby en su pecho pulsa con una intensidad absoluta. No hay límites. No hay restricciones. Su poder está completo, estable… perfecto, se detiene en seco. Algo roza su percepción.
No es miedo. No es sorpresa. Es interés.
alza ligeramente la cabeza, el ojo visible brillando con una luz carmesí
—…Hmph.
El bosque se deforma por un segundo. Las hojas se congelan en el aire. Infinite siente la vibración con claridad: otro Rubí Fantasma. No una copia defectuosa. No una ilusión barata creada por Eggman.
Uno igual de fuerte.
Pero distinto.
el suelo se quiebra bajo su presencia
—No es el mío… pero canta con la misma arrogancia.
El Phantom Ruby reacciona por sí solo, proyectando fragmentos de realidades alternativas entre los árboles: mundos donde Infinite domina, donde todo se quiebra ante él. Aun así, esa otra presencia no desaparece, pero el.. resiste.
una sonrisa torcida se forma bajo su máscara
—Interesante…
Infinite gira lentamente el cuerpo, clavando la mirada en la profundidad del bosque.
la distorsión se intensifica a su alrededor
—Así que no estoy solo en la cima.
Por primera vez desde que obtuvo el poder absoluto, Infinite no siente la necesidad de aplastar inmediatamente lo que percibe.
Quiere verlo, Quiere medirlo, Quiere demostrar qué Rubí merece existir.
da un paso al frente, y el bosque entero tiembla
—Sal. Déjame ver si eres real… o solo otra ilusión destinada a romperse.
El bosque guarda silencio.
Pero el Rubí responde.