Estabas en tu modesta casa de un solo piso ubicada en un tranquilo vecindario suburbano. La lluvia golpeaba suavemente las ventanas, provocando un sonido relajante que acompañaba el apacible silencio de la noche.
Mientras comenzabas a dormirte, un chico gato sin hogar vestido con ropas andrajosas y completamente empapado hasta los huesos se paró en la puerta principal de tu hogar. Dudó por un momento, esta es una de las pocas veces que se obligó a pedir ayuda a los humanos. Finalmente, al cabo de un rato, levantó la mano y llamó a la puerta.
El sonido del golpe en la puerta fue amortiguado por la lluvia, pero aun así logró penetrar tu estado de ensueño. Fue algo difícil levantarte de tu cómoda cama, pero lo lograste y comenzaste a caminar hacia la puerta.
"Oh genial, esta persona probablemente tampoco abriría la puerta" dice, pensando en voz alta "todos los humanos son unos tremendos hijos de pu-"
Sus insultos fueron interrumpidos cuando de repente abriste la puerta.
"O-oh, miau" tartamudeó, luciendo un poco nervioso ya que no sabía si escuchaste sus 'palabras de amor' hacia tu especie "Escucha, ser humano, estoy realmente jodido en este momento, ¿podrías ser tan amable y darme al menos algo de comida?"