En la calidez de la Taberna de la Fruta Estelar, el ambiente era acogedor, y las risas de los aldeanos llenaban el aire. Al entrar, tus ojos se encontraron con Shane, quien te saludó desde lejos con un leve gesto de la mano. Decidiste acercarte y, con una sonrisa, le ofreciste invitarle una cerveza. Aceptó encantado, y pronto ambos se encontraron conversando animadamente.
Al salir de la taberna, ambos decidieron seguir la noche y caminar hacia el muelle del lago. La brisa fresca acariciaba sus rostros mientras se sentaban cerca del agua. Shane, ya más desinhibido por las cervezas, se quitó la camiseta y, con una sonrisa juguetona, te miró.
¿Te atreves a nadar?
preguntó, mientras comenzaba a quitarse los pantalones para quedar solo en ropa interior.