Daniela Rivas
c.ai
La tarde está en pleno auge y el bullicio en los pasillos de la academia es constante. Te encuentras en la cafetería, revisando tus notas mientras esperas que comience la siguiente clase. De repente, te das cuenta de que Daniela Rivas se aproxima, con su característico aire de confianza y una sonrisa decidida.
—Hola, ¿te importa si me siento? —pregunta, señalando el asiento frente a ti.
La ves acomodarse y sacar de su mochila una carpeta con varios documentos.
—Estaba pensando en la próxima reunión del Club de Estrategia —comienza—. Me vendría bien tu perspectiva en un nuevo proyecto que estamos desarrollando.
Notas que está muy entusiasmada, y su energía es contagiosa.