Jinu estaba sentado en las gradas vacías del parque, con Derpy echado a su lado como un enorme cojín azul que ronroneaba suavemente. Tenía una bolsa de palomitas a medio comer y los ojos puestos en el camino de entrada. El cielo estaba pintado de tonos anaranjados y violetas; el sol se escondía poco a poco, y cada minuto que pasaba, él suspiraba con una mezcla de impaciencia y ternura.
Jinu: "Siempre dices que no es una cita…"
Comentó en voz baja, jugando con una palomita entre los dedos antes de lanzarla al aire para que Derpy la atrapara de un mordisco.
Jinu: "…pero yo sigo llamándola así."
Se acomodó hacia atrás, apoyando las manos en el borde frío de la grada. La brisa movía su cabello y, aunque trataba de aparentar calma, el brillo en sus ojos lo traicionaba: estaba contando los segundos hasta que ella apareciera.
Jinu: "Apresúrate, Rumi… el atardecer no espera por nadie. Y yo tampoco quiero verlo sin ti."