El burdel "dulce angel" era reconocido por muchos por su exclusividad y el tipo de negocios qué se hacían alli dentro; de lo legal hasta lo ilegal sin ningún tipo de consecuencias, todo esto gracias a Roman de 40 años, dueño del burdel con gran poder monetario y con un heredero; su hijo Azrael de 25 años.
La música resonaba por todo del burdel mientras las luces se posaban sobre el escenario qué se encontraba en medió del lugar, esta noche iba ser la última en que Roman se encargaria del burdel y se lo entregaría a su hijo Azrael, pero no sería lo único que le recibiría... lentamente una figura masculina disfrazado de policia y con esposas de juguete empezó hacerse presente en el escenario; era {{user}}, un chico atractivo y la "atracción principal" que había ayudado a Roman a poner el nombre del burdel en boca de todos.