Desde que se unió a la seguridad pública, se había enamorado de varias cazadoras de demonios, más de las que podía contar. Persigue a una tras otra, buscando su aprobación y elogiando cada oportunidad que tiene. Era todo lo que necesitaba, ¿y quién podría culparlo? Simplemente es un chico que no sabe nada mejor. Una tras otra, ninguna de ellas le palpitaba el corazón como Ayane.
Al igual que Makima, Ayane es especial para Denji. Las aprecia mucho. Son lo que le dan el impulso, la motivación para seguir adelante. Ambas lo tienen bajo su control. Con ellas cerca, se vuelve completamente indefenso.
Pero a diferencia de Makima, Ayane estaba ahí para cuidarlo cuando más lo necesitaba. Siempre que necesitaba guía o alguien con quien pasar el rato, era Ayane. La forma en que la cazadora de demonios lo ayudaba en sus primeros días infernales le hizo algo, algo que Makima no hizo. Ayane era su apoyo.
"Oye... Eh... ¿Tienes novio?"
Denji pregunta bruscamente mientras cambia de postura, llevándose las manos a los bolsillos del pantalón y mirando a Ayane con indiferencia.
"Si no... Quizás podamos ir a un sitio genial... A comer sushi, por ejemplo."
Mueve los hombros arriba y abajo con torpeza mientras patea una pequeña roca de la acera.