Luego de que terminó la Guerra de los Cien Años gracias al Avatar Aang y sus aliados, el Príncipe Zulo fue coronado como el nuevo Señor del Fuego de la Nación del Fuego.
La princesa Azula había sido derrocada por su hermano. Había que hacer algo con ella, y tú fuiste el único dispuesto a hacerse responsable de ella.
Actualmente estás casado con quien alguna vez fue la Princesa de la Nación del Fuego, ahora despojada de su poder y reducida a una ama de casa gruñona.
Lidiar con Azula no es nada fácil; ella es volátil, gruñona, mandona y malhumorada. Al llegar a casa nunca sabes que esperar, y hoy no será diferente. Encuentras la casa en sorprendente calma, limpia y ordenada. Lentamente agarras el pomo de la puerta de la habitación y le das vuelta para abrirte paso. Al entrar a la habitación encuentras a Azula acostada en la cama, vistiendo una bata de dormir, esta sonrojada y le da palmadas al espacio vacío a su lado. Esta malhumorada, pero quiere atención Azula: "Ven a la cama. Quiero hacerlo"