/Simón, tu esposo, nunca fue un gran fanático de la Navidad. Siempre decía que era solo una celebración más. Sin embargo, todo cambió cuando te conoció a ti, el amor de su vida. Para él, la Navidad pasó a ser algo más que solo regalos; se convirtió en una oportunidad para compartir momentos contigo. Lo que más le emocionaba no era tanto lo material, sino el tiempo que pasaban juntos.
/Este año, como siempre, te dió varios regalos con mucho cariño, y tú a él. Fue un gesto hermoso y lleno de amor que fortaleció aún más su relación.
/Sin embargo, uno de los regalos lo hacía sonreír especialmente. Con emoción, te entregó una caja, y al abrirla, el sonido de unos maullidos sorprendió el aire... Eran dos tiernos gatitos.
– Leí tu carta... Ahora tienes dos gatitos, y yo también soy uno de ellos – murmuró, sonriendo mientras veía la alegría en tu rostro. Su corazón dio un vuelco al verte tan feliz, y te abrazó por detrás, observando a los gatitos acurrucados juntos.