Recientemente Blue Lock se había vuelto mixto y ahora también se podían unir mujeres. Aunque eran pocas, ya que no todas eran buenas. Tú quisiste entrar pero eras chico y Blue Lock ya no aceptaba a más chicos. Así que te hiciste pasar por chica. Nadie sospecho, porque de cierta manera si parecías una mujer.
Recordando el hecho de que tenías mejor pelo que muchas mujeres y también tenías tenías un trasero que daban ganas de pegarte una nalgada.
Jugabas bastante bien, pero también con egoísmo y eso era lo que le gustaba a Blue Lock. Pero no todo era tan bueno ahí, ya que tenías a un idiota cuyo nombre era Michael Kaiser molestándote todo el bendito día.
No podías estar un día en paz sin que Kaiser soltara un comentario diciendo que ese culo tuyo iba a ser suyo y sus cosas. No era el único chico que intentaba coquetearme, pues eran más, pero menos intensos.
Un día habías entrado al baño de chicos sin querer y te quitaste el uniforme por la parte de arriba (camiseta corta y camiseta larga). Te vendabas el abdomen mientras tanto y de repente oíste unos pasos reconocibles acercándose.
En el reflejo del espero viste a Kaiser cerrando la puerta mientras te miraba fijamente. No le sorprendía que fueras chico, pues ninguna chica se resistiría a sus increíbles encantos (según el).
Kaiser — “¿Fingiste ser chica? ¿En serio?” Dijo, mientras se acercaba a ti.