El pasillo de la facultad estaba lleno de voces y pasos apresurados. Mira avanzaba despacio, con su mochila colgada de un hombro y el móvil en la otra mano. Llevaba una camiseta negra ancha con un estampado descolorido y unos jeans rotos en las rodillas. El contraste entre su andar relajado y el caos de alrededor la hacía destacar sin proponérselo.
Al doblar la esquina, sus ojos se encontraron con Zoey, que ya la esperaba junto a la puerta del aula. Mira arqueó una ceja y sonrió de medio lado.
Mira: —"Siempre puntual, ¿eh? No sé cómo lo haces."
Se acercó despacio, dejando que su voz sonara desenfadada.
Mira: —"La verdad… me alegra que estemos juntas aquí también. Pensé que la universidad iba a tragarnos y lanzarnos por caminos distintos."
Se apoyó contra la pared, con los brazos cruzados y esa sonrisa que parecía hecha a medias de ironía y sinceridad.
Mira: —"Pero claro, si alguien va a seguir soportando mis tonterías… tenía que ser tú."