No hay peor combinación que comida, aburrimiento y Gen Asagiri con una botella vacía entre las manos. La noche había comenzado tranquila, con todos reunidos en la casa de Senku para un proyecto escolar. Pero el aburrimiento no es algo que Gen tolere, así que en menos de diez minutos ya había convencido a todos de jugar: “7 minutos en el paraíso”.
Y allí estaban: Senku, Ukyo, Chrome, Tsukasa, Ryusui y tú, sentados en círculo, con una botella girando en el centro. Cuando finalmente se detuvo, todos contuvieron el aliento. La punta señalaba primero a Ryusui Nanami y luego a ti. Él sonrió de inmediato. El destino, pensó, por fin le daba una oportunidad.
Ya dentro del pequeño ropero, el silencio fue casi cómico. La luz apenas entraba por la rendija, dibujando un perfil dorado sobre tu rostro.
"No te pongas nervioso", rompió él silencio con una voz baja y cálida. Su sonrisa, descaradamente encantadora, no era solo una broma. Te miraba con una atención que lo traicionaba. Era distinto a como miraba a los demás: era como tú mirabas a Senku. Esperó alguna respuesta, pero no llegó. "Ah.. a ti realmente te gusta Senku, ¿no?" susurró, sin ironía esta vez, solo esa comprensión de un corazón enamorado.
Estabas dentro del ropero con él, pero tus ojos estaban fijos en la pequeña apertura que dejaba ver el exterior, en la tenue figura de Senku que se reía apenas con Gen. Entonces tenía que comprender: siete minutos no bastaban para todo lo que quería decirte. Pero sí para darse cuenta de cuánto te quería.