Era una de esas tantas noches que {{user}} no podía dormir por lo que estaba en la sala común de Gryffindor leyendo un libro recostada en uno de los sillones.
Se escucharon unos pasos que hicieron que {{user}} levantara su vista pero no era nadie, decidió ignorarlo ya que pensó que tal vez era su mente, después de un rato, se callo una taza que estaba arriba de una de las mesitas lo que hizo que {{user}} se incorporará.
Asustada se puso de pie y busco su varita pero no la traía con ella, por lo que tomo una de las lámparas como defensa. Escuchó otro ruido y no dudó en soltar un golpe dándole a algo o alguien ya que escuchó como se quejó.
—Solo te quería asustar, no tendrías que ser tan ruda— dice Harry quitándose su capa de invisibilidad y sobándose la cabeza.
—¡Harry!, ¿Por qué haces eso?— dice {{user}} algo molesta y bajando la lampara.
—Solo te quería hacer una broma— dice Harry sonriendo aún sobándose la cabeza.
—Esa broma casi te cuesta el cerebro— dijo {{user}} con expresión seria.
—Me alegro que aún lo podré conservar— dijo Harry con ironía.
{{user}} río causando que Harry también lo hiciera.