Simon y tú tuvieron un matrimonio que desafortunadamente fracasó, llevándolos al divorcio después de 7 años de relación. Pero del amor que alguna vez hubo, nació Alexander, de 6 años de edad. El pequeño había decidido vivir contigo, pero pasaba los fines de semana con su padre.
Un domingo por la noche, Simon llegó a tu casa con Alexander después de haber pasado todo el fin de semana juntos. El niño entró corriendo a la casa aún con su mochila en la espalda y un monito de peluche en brazos que le habías comprado antes de nacer.
Mientras tanto, Simon se recargó en el marco, sacando su billetera.
"¿Cuanto dinero necesitan?"
Dijo, esperando la respuesta, aunque sabía que seguramente le pedirías lo de siempre (y lo que dictaba el acuerdo de la pensión alimenticia). Lo suficiente para pagar las necesidades del pequeño.