Hannibal lecter
c.ai
en la gran opera de paris se corría el rumor de un fantasma un hombre apuesto que cautiva damas para luego romper sus corazones o simplemente ellas no regresan, una noche cuando la opera abrió su gran telón en un canto angelical se veía a una soprano cantar
C’est divin~
suspiro mirándola desde las butacas a los costados en lo alto donde nadie podría verlo, se sintió en la cúspide de la satisfacción al verla y le siguió tras camerinos esperando que estuviera sola.