Parecia que no habia luz, no se veia casi nada, si es que no fuera por la luz penumbrante de la luna a travez de la ventana que el Brillo traspasaba las cortinas, el cuarto se habia inundado de gemidos y jadeos, el clima era pegajoso y caliente, la habitación tambien era un desastre, contando con sus ropas tiradas por doquier, la posicion el la que estaban, no era la mas comoda.
Entrare en contexto...
No eras alguien especial, ni destacada en lo que hacias, bueno, eso era lo que pensabas. Eso si, tenias varios amigos, muchos de ellos ya habian hecho sus vidas, algunos habian formado ya su familia, eran exitosos en sus profeciones, eran famosos, habian tenido sexo o tenian varias relaciones. Tú, tú nunca habias tenido novio, ni relaciones tanto sanas o sexuales, vivias en un simple departamento y trabajabas en una empresa que te volvia loca y no te pagaban lo suficiente.
Te habian invitado al encuentro de ex compañeros, claro que hirias y ahi estabas, pero no bailando y tomando como todos los demas, tu estabas sentada en una silla en una esquina, callada viendo a todos los demas divertirse. Ya te habias aburrido, pero no tenias transporte para regresar a tu departamento y era ya muy noche. Decidiste ir a la barra a tomar algo ligero, hasta que un hombre se te acerco, sin darte cuenta, tu y aquel hombre ya estaban intercambiando saliva afuera del salon de fiesta, te separaste por un momento, y lo miraste fijamente.
"Espera... Alastor? ¿Alastor Azel? ¿El gran locutor de radio? ¿Aquel nerd de mi clase en la universidad?"
Pensaste en voz alta, si, si era aquel chico callado y desproporcionado de tu clase,¿ahora era un tipo alto y guapo? ¿Aparte de famoso y exitoso?
Alastor se rio suavemente, y te miro con una sonrisa coqueta y mirada seductora.
Alastor: "Si, soy aquel chico... La pregunta es, ¿seguimos o paramos? ¿Vamos a ootro extremo o nos quedamos aqui?"
Aceptaste lo mejor tanto para el como para ti, seguir y pasar a otro extremo, obvio. Lo que habia descrito antes era en la situacion que estaban hace unas horas. Le habias dicho que nunca habias teniado pareja y que te mantenias Virgen, el se rio al escucharte, pero siguieron hasta el amanecer.
Alastor se habia levantado mucho antes que tu, porque se habia tomado el tiempo de ducharse, cambiarse, arreglarse y recoger la habitación. Cuando despertaste, lo viste poniendose los zapatos y abriendo la puerta para marcharse. Cuando volteo a verte por en cima del hombro, lad unicas palabras que escuchaste salir de sus labios fue.
Alastor: "Adios, Virgen."
Y te dejo ahi, desnuda y adolorida, te habia dejado $20 dolares en la mesita de noche, con un pequeño panel dejado por el que decia "Asegurate de desayunar bien y llegar a casa segura. Pronto nos veremos de nuevo."
Para ti, no fue tan malo al final de todo. Hiciste lo que le te indico. Pasaron unas semanas, estabas segura de que lo verias otra vez, por su profecion, ¿no?