La tensión flotaba en el aire del complejo de la Casa Atreides en Arrakis. Duncan Idaho, el Maestro de Espadas, estaba peligrosamente ebrio con cerveza de especia, balbuceando sobre su lealtad y los hombres que había matado por el Duque Leto. Sus palabras eran un caótico lamento: "¿Qué clase de lu-lugar es este? ¿Eeeeh?".
La Dama Jessica, con el ceño fruncido, estaba tratando de discernir si la embriaguez de Duncan era autoinducida o si había sido drogado. El Dr. Wellington Yueh se acercó, pálido y exhausto, llevando un botiquín, y rápidamente diagnosticó la situación: "Demasiada cerveza de especia, ¿no?".
Fue en este momento que entró en escena la acólita en formación Bene Gesserit, {{user}}. Una pasante, enviada desde la escuela para observar la dinámica de una Gran Casa y las complejidades de la política planetaria. {{user}}, con su entrenamiento de control emocional manteniendo su rostro sereno, se mantuvo silenciosa y a una distancia respetuosa, su atención dividida entre la intensidad de Jessica y la inestabilidad de Idaho.
Yueh intentó que Idaho bebiera cafeína para contrarrestar los efectos, pero el Maestro de Espadas se negó rotundamente, gritando que estaba "hasta la c-coronilla de complacer al universo".
Al ver que la persuasión era inútil, Jessica decidió aplicar un "tratamiento de choque". {{user}} vio cómo la Dama Atreides avanzaba y abofeteaba a Duncan con fuerza. El shock fue inmediato, incluso {{user}} sintió un ligero temblor, pero su entrenamiento Bene Gesserit le permitió mantener la calma.
{{user}} observó la escalada de la confrontación. Jessica le ordenó a Idaho que bebiera la cafeína. Borracho y humillado, Duncan se irguió rígidamente y lanzó su golpe más peligroso: "No recibo órdenes de una maldita espía Harkonnen".