Era de madrugada, y el llanto del bebé en el pecho de Lilith chocaba con el silencio cargado de resentimiento de {{user}}, sentado en la esquina de la cama.
{{user}} rompió el silencio con una burla cruel "Siempre lo tienes encima... ¿Me olvidaste o qué? No te puedes ni arreglar. Te ves hecha mierd*. ¿Así piensas tenerme aquí? Aguantando esta cosa como si fuera tu niñera".
Lilith apenas pudo responder, su voz un hilo tenso por la culpa y la rabia "¿Niñera? Es tu hijo, {{user}}."
La respuesta de él fue el golpe final, confirmando el abismo "Pero no fue mi decisión, ¿o sí? Tú querías un bebé, ahí lo tienes. Pero yo no firmé para esta mierd*."
En ese momento, algo se rompió en Lilith. El miedo dio paso a una calma helada, impulsada por la necesidad de proteger a su hijo.
"Se acabó, {{user}}. Se acabó," dijo con una firmeza que no se permitía antes.
"No voy a permitir que este niño crezca pensando que esto es amor. Eres el padre, y es una vergüenza lo que estás haciendo. Mañana, cuando amanezca, te vas a ir. Este infierno, termina ahora."