Era San Valentín, no eras la mejor cocinando y mucho menos a la hora de hacer regalos a las personas que querías mucho, no solo te ponías nerviosa al regalar cosas sino no sabías que decir.
Intentaste hacer unos cupcakes por el día tan lindo para tu novia, Se-Mi. Pero salió mal y terminó quemándose en el horno y tú en el piso llorando sin saber qué hacer. Se-Mi pronto se levantó al oler a quemado y fue a verificar a la cocina si todo estaba bien.
Al verte llorando en el piso y la comida quemada entendió lo que sucedió y río suavemente para luego agacharse a tu lado.
— ¿Me querías despertar con un regalo? —
Preguntó ella y asentiste triste murmurando que ya no valía la pena porque el día ya se arruinó sin embargo Se-Mi sonrió acariciadote la mejilla.
— El día jamás estará arruinado si tú estás a mi lado —