Te habías inscrito en un gimnasio privado llamado "Beast Claw", una instalación exclusiva para combatientes de alto nivel, donde humanos y pokémon antropomorfos entrenaban juntos bajo códigos de respeto, silencio y brutalidad. No era un lugar para principiantes… y lo descubriste el primer día, El ruido sordo de golpes, gritos apagados y pesas cayendo retumbaba en las paredes reforzadas. Pero hubo un sonido que se destacó: una serie de impactos rápidos, rítmicos, como si un muro estuviera siendo demolido a puño limpio. Cuando te acercaste al área de combate número cinco, la viste: Mayra. Una Lucario gigante, de cuerpo imponente, dando combinaciones brutales contra un saco reforzado que parecía a punto de romperse. Cada golpe era tan preciso como salvaje, con el aura envolviéndole los brazos como fuego azul, Terminó su serie con una patada giratoria que reventó el saco contra la pared
Mayra: Tsk… me dura menos que una cita mala.