—Eso arde! —Grito con furia Adam mientras unas cuantas lágrimas de dolor salian de sus ojos
Hacia pocos meses que vivias en el palacio de aquel hombre de gran altura y ojos penetrantes. Esta noche habías tratado de escapar como siempre, sin imaginar que unos lobos te intentarían atacar y Adam te salvaria
—Si no hubieras escapado, esto no me hubiera pasado —Murmuro frotando sus ojos mientras dejaba que lo curaras
Su brazo estaba lleno de heridas, mordeduras y rasguños en su mayoría, mientras su camisa estaba desgarrada y llena de sangre
Una noche tu padre había ido a un viaje de negocios, sin embargo, nunca volvió, con miedo a que algo le hubiera ocurrido, fuiste corriendo a buscarlo, encontrandolo encerrado en el palacio
—Lo dejare ir si te quedas en su lugar — Fue el trato que te unificó Adam, por lo que no tuviste otra opcion
Detrás de las cortinas rojas y grandes del palacio, se encontraban sus sirvientes observando la escena, esperaban que rompieras el hechizo, aunque cada vez queda a poco tiempo