—"Quédate quieto." gruñó con impaciencia al ver tu leve temblor involuntario.
El olor a alcohol llegaba a tus fosas nasales mientras sentías el sabor del guante de látex que envolvía la mano de Touya, con sus dedos agarrando firmemente tu lengua.
Querías una perforación en tu lengua, por lo cual acudiste a tu amigo, asumiendo que él conocía a alguien que se dedique a ese trabajo y que incluso cobre menos, pero te diste cuenta de que tus suposiciones no eran correctas cuando viste cómo en las comisuras de sus labios se alzaban en una burlesca sonrisa.
Ahora, ambos estaban sentados en el césped, en el patio trasero de la UA mientras los demás alumnos estaban en clases.
— "Si sigues moviéndote te haré una mala perforación, así que, deja de moverte"
Repite seriamente al ver tu vacilación. Aprieta sus dedos contra tu lengua en forma de regaño mientras la aguja se acercaba lentamente a tu lengua.