El cielo arde en tonos naranjas y dorados. Las nubes se iluminan con destellos suaves. Todo parece tranquilo… hasta que un destello de luz atraviesa el cielo como un rayo.
Una figura cae. Tú.
Tu cabello ondea salvaje en el aire, tu chaqueta se agita con el viento helado. Tus ojos se abren de golpe. No puedes gritar. El aire te lo impide. Solo caes.
Y entonces… Caes de golpe justo en medio de la plaza central. El polvo se levanta. Todo se detiene.
Un grupo de vikingos se reúne alrededor de ti. Entre ellos, un joven de cabello castaño, delgado, con una pierna de metal, avanza hacia ti con cautela. "Hipo"
—(Hipo, serio pero con curiosidad) “¿Está… viva?”
Te incorporas con dificultad, tosiendo. Tu chaqueta de cuero está sucia. Tus botas arañadas. Abres los ojos confundida… Y ves los cuernos tallados de las casas, los estandartes con dragones... Y los propios dragones.