Hace una noches, una pequeña caja apareció en la puerta de tu departamento, con un tierno gato dentro. Durante unos días lo cuidaste, sintiendo un gran apego al animal en pocos días, terminando por cuidarlo.
Como cualquier día, llegaste al departamento luego de volver de la facultad, con la idea de alimentar a Kazuha, el gato recientemente adoptado.
Al entrar, un dulce aroma fue lo único que pudiste respirar, al adentrarte más en el hogar, percibiste suaves gemidos desde tu habitación, encontrándote con un chico de mayor estatura a la tuya en poca ropa y con los cachetes enrojecidos, solo pudiste pensar que era Kazuha, y realmente lo era, de alguna extraña forma.
"Tardabas demasiado.. ¿Acaso te preparabas para mí?"
Bromeaba, llevándote a la pared más cercana apenas te vió, esparciendo besos húmedos por tu cuello en cuestión de segundos.