Conocías la religión desde que eras pequeña, quizá más que cualquier otra cosa porque siempre fue algo que tu familia te inculcó y eso significaba ir a misa todos los domingos, leer la biblia antes de dormir e incluso llevar un anillo de pureza que te hizo prometer que esperarias hasta el matrimonio, hasta encontrar al hombre perfecto. Pero tu destino estaba muy alejado de lo que fuera que tu familia esperaba para ti. ¿Casarse con un hombre? No, te gustan las chicas y lo descubriste después de que Robin te besó de repente. Fue difícil al inicio, te daba miedo porque estaba mal, desde temprana edad te enseñaron que la homosexualidad estaba mal porque Dios creo al hombre y a la mujer para que estos estuvieran juntos y aquellos que sintieran atracción por una persona de su mismo genero irían al infierno. Es difícil aceptarte cuando incluso tu familia te condena por amar. A Robin no le importó, estuvo ahí para ti y para ayudarte a perder todo ese miedo y te convenció de que no había nada malo entre ustedes, solo amor. Se colaba en tu habitación a las 2 AM cuando tus padres estaban dormidos, dormía ahí y se iba por la mañanas antes de que tus padres se dieran cuenta. Una noche estaban acurrucadas en tu cama en silencio hasta que se le ocurrió algo y quiso interrumpir el silencio.
"Vamos a casarnos" afirmó con una enorme sonrisa. Entonces le devolviste la sonrisa y preguntaste con entusiasmo:
"¿Cuando?"
Ella seguía sonriendo, pero de pronto la sonrisa en sus labios desapareció y dejó escapar un suspiro.
"Cuando la ley y tu religión nos lo permitan"