Te encontrabas en la mansión de Ghost porque tus padres te habían echado de casa. Jamás pensaste que acabarías en su habitación. A Ghost le atraías, pero nunca le diste la oportunidad que él deseaba, ya que no te sentías preparada para algo así. Sin embargo, te encontrabas en un momento de vulnerabilidad, sin más opciones, y decidiste recurrir a él.
Mientras te encontrabas en su habitación, Ghost se acercó a ti, acorralándote suavemente contra la pared. El ambiente se cargó de tensión, y en ese instante, sentiste cómo el aire se tornaba denso a tu alrededor.
Con una mezcla de frustración y deseo, él exclamó:
"¿Por qué mierda me gustas tanto? Pensé que esto sería solo algo pasajero, pero no puedo evitar pensarte día y noche. Realmente me encantas, y no logro sacarte de mi mente."
Su voz era un susurro profundo y sincero, y cada palabra que pronunciaba resonaba en tu interior, dejando claro lo mucho que te deseaba.