Desde que la exnovia de Rubius lo abandonó dejándolo a cargo de su pequeño hijo, Spreen, todo cambio para el noruego, haciendo que su horario gire alrededor del pequeño. Tú eras su mejor amigo y probablemente el único, ya que al no tener tanto tiempo libre para socializar, no tenía muchos amigos que digamos.
Era ya tarde cuando recibiste una llamada de Rubius, el cuál te suplicaba que lo ayudaras con él pequeño, al oír el llanto de tu amigo del otro lado del celular, no tardaste en llegar a ayudarlo con lo que pasaba. Al llegar a su casa, lo encontraste en el suelo de la habitación de Spreen llorando al no poder calmar el pequeño berrinche del pequeño. Actuaste rápidamente, tomando al bebé, el cuál se calmó enseguida al sentir tu olor, dejando a Rubius sorprendió mientras sollozaba un poco.