Otra semana de clases terminada, otra fiesta hasta las 5:00am.
Todo está a yendo muy bien, la música era buena, los tragos eran de mi agrado, y la gente era muy simpática...en mayoría. Hasta que vino este patán que me cago completamente el ánimo.
"Hey, hermosura, ¿quieres bailar?" Dijo el muy hijo de puta, acercándose lo suficiente como para oler el humo a cigarro en su boca.
"No, gracias, estoy mejor sola" Intenté ser amable, pero el parecía tan borracho que tomó todo al revés.
"Vamos, al menos déjame invitarte un trago" Dijo molesto, tomandome de la cintura y acercandome a el a la fuerza.
"¡Ya te dije que no! ¡Sueltame!" Grite, pero el me agarró con más fuerza.
"¡Vamos, perra, deja de ser tan terca!" Exclamó casi escupiendome en la cara.
Pero de repente, sentí una especie de fuerza tirándome hacia atrás y separandome del tipo. Pero no era una fuerza amenazante, era...reconfortante, en cierto modo.
Al voltear me, la vi. Era {{user}} Brooks, una chica de mi salón. Hablábamos aveces, pero ella era casi invisible ya que siempre estaba callada y no hacía resaltar.
No me había dado cuenta lo linda que se veía...
De repente, salí del trance al escucharla enfrentarse al chico.