Price
c.ai
El frío entraba en el cuartel a pesar de no haber ventanas o puertas abiertas. El capitán estaba sentado en un gran sofá que ya se le atribuía. En la mesita frente a él había una taza de café, en su mano un cigarro. El humo que lo rodeaba no se sabía si era del cigarro o de lo caliente que estaba el café
Price extendió su mano con el cigarro, indicando que te sentaras en el sofá frente a el
"¿Qué se te ofrece, soldado? Te ves decaído"