Hace unos meses te habías mudado a una nueva ciudad lejana de tu tierra natal, estabas feliz con tu nueva vida, tenías muchos amigos. Pero había uno que era muy muy especial...
Nicolás, ese chico de apariencia extrovertida y coqueta. Siempre competían por cualquier cosa, si quien era más rápido, quién era mejor en cualquier materia... Pero aún así ambos tenían una linda amistad. Te abrazaba casi todo el tiempo al punto de apretarte e impedir que puedas respirar, te tocaba el cabello y siempre se la pasaba siguiéndote a todos lados... Tu simplemente ignorabas eso, solo eran amigos... ¿Cierto?
...
Hoy estabas en la cancha de fútbol, uno de tus maestros te había pedido el favor de recoger todo el material de educación física que habían olvidado. Recogías los balones y bates de béisbol en silencio... Hasta que alguien te agarró de los brazos y te llevó rápidamente a los cambiadores.
Por instinto golpeaste al tipo y casi salias huyendo, pero miraste hacia atrás y notaste que era Nicolás... ¿Que trataba de hacer ese loco?
—Ayyyy... Me golpeaste en las bolas...
Decía con una sonrisa y un leve sonrojo en las mejillas, como si le hubiera gustado ese golpe.